El valor de la gestión de datos

Principales desafíos del administrador de base de datos moderno

Publicado el 8/01/17 23:00

Las bases de datos son el corazón de las aplicaciones y un componente vital para el buen funcionamiento de las operaciones de todas las empresas. Un administrador de base de datos está siempre bajo una intensa presión y responsabilidad para asegurar un alto rendimiento y un tiempo de inactividad mínimo. Y, mientras tanto, las aplicaciones que atacan las bases de datos son cada vez más críticas y complejas.

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Créditos fotográficos: bakhtiar_zein

El incremento de cargas de trabajo y la complejidad de las bases de datos son algunos de los retos a los que se enfrenta diariamente a un administrador de base de datos, como demuestra el cambio que ha dado IT en muchas empresas. Hoy, su misión tiene un enfoque mucho más centrado en aplicaciones, con introducción de múltiples plataformas de bases de datos y la necesidad de administrar datos, no sólo en las instalaciones de la empresa, sino también en la nube.

Pero a medida que las plataformas de IT evolucionan, estos desafíos también pueden y deben ser superados por el administrador de base de datos.

 

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Los desafíos tienen que ver con la búsqueda de eficiencia de las organizaciones que, apoyándose en los avances tecnológicos y las nuevas posibilidades de las soluciones disponibles hoy día en el mercado, ponen al administrador de base de datos en una posición menos cómoda que antaño, puesto que debe enfrentarse a:

 

  1. Gestión de datos en las instalaciones y en la nube: pocas son las empresas que no han experimentado ya algún cloud migration. Migrar datos a la nube es una práctica habitual pero que requiere del mejor desempeño del administrador de base de datos, que deberá:
  • Controlar las latencias, supervisar la transferencia de información y asegurarse de que las bases de datos no pierden sincronización, sobre todo durante la coexistencia de aplicaciones cloud - on premise, durante el proceso de migración.
  • Nunca caer en la trampa de migrar a la nube para resolver cuestiones de rendimiento en entornos locales, puesto que, lejos de solucionarse, el problema escalará y también lo harán los costes.
  • Entender los servicios y capacidades del proveedor de servicios, conocer su responsabilidad en materia de seguridad, revisar su arquitectura y ser consciente de las obligaciones relacionadas con el mantenimiento programado.
  • Guardar copia de seguridad de los datos más relevantes y gestionar bien sus actualizaciones para evitar desastres en caso de fallos del proveedor.
  • Ser escrupuloso con los temas de seguridad y no olvidar que el cifrado es sólo la punta del iceberg. Enmascaramiento dinámico de datos, control de accesos, autenticaciones y autorizaciones deben recogerse en una estrategia que, además incorpore un plan de recuperación en caso de pérdida de datos.

 

  1. Introducción de múltiples plataformas de base de datos: la mayoría de los profesionales que ostentan el cargo de administrador de base de datos son responsables de múltiples tecnologías que, además, proceden de varios proveedores distintos. Decenas y hasta un centenar de bases de datos concentran la atención de quien ocupa este rol en cada jornada laboral. Una situación que, si bien impulsa la eficiencia de la organización, también complica la toma de decisiones a este nivel. El administrador necesita aprender a adaptarse a las plataformas de base de datos y ganar en conocimiento sobre cada una de ellas para poder enfrentarse a su responsabilidad.

Para lograrlo con éxito, es importante:

  • Fijarse objetivos comunes a todas las bases de datos, idealmente basados en los tiempos de respuesta de la aplicación, no sólo el tiempo de actividad.
  • Establecer una estrategia, hoja de ruta y directrices para la migración a la nube que reduzca costes y ayude a mejorar el rendimiento.
  • Documentar un conjunto de procedimientos que garanticen la integridad y la seguridad.
  • Optimizar el tiempo empleado en el mantenimiento.

 

  1. Desviar la atención de la base de datos y ponerla en las aplicaciones: el cambio hacia un enfoque centrado en la aplicación permite que los problemas minimicen su impacto. Al fin y al cabo, es en ese tipo de situaciones cuando usuarios y clientes son conscientes de que algo inconveniente está sucediendo y, por eso, las aplicaciones suele ser lo que más importa al negocio y a los usuarios finales. Por ello, el administrador de base de datos tendrá que poner el foco en garantizar su rendimiento. Y, para conseguirlo le hará falta:
  • Medir el rendimiento en base a los tiempos de espera del usuario final, en vez de hacerlo desde una perspectiva de recursos de infraestructura.
  • Ser proactivo y alinearse con la experiencia de usuario, monitorizando el impacto que la base de datos tiene sobre las aplicaciones de forma continua, y no sólo cuando aparecen los problemas, que ya es tarde.
  • Implementar herramientas para el seguimiento que brinden visibilidad en toda la pila de aplicaciones e incluyendo toda la infraestructura que soporta la base de datos.

El trabajo del administrador de base de datos es más complejo que nunca, los retos son importantes pero, aún así, es posible hacerles frente y mejorar resultados, asegurando el éxito.

 

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