En un mundo en el que los datos circulan en grandes cantidades, contar con un repositorio o almacén de datos se vuelve un requisito fundamental para lograr una mayor capacidad de organización y tomar decisiones de una forma acertada y veloz. Gracias a los avances tecnológicos se han desarrollado herramientas para la gestión y análisis de la información en el entorno empresarial.
En la última década, la cantidad de datos creados, capturados, copiados y consumidos en todo el mundo aumentó de 1,2 billones de gigabytes a 59 billones de gigabytes, lo que representa un crecimiento de casi el 5.000%. Fuente: Forbes |
Una definición de warehouse en relación a datos, o más concretamente un data warehouse, podría ser la siguiente: un data warehouse es un sistema utilizado para reportar y analizar datos que funciona como un repositorio central de datos integrando una o más fuentes de información dispares. Almacenan datos actuales e históricos y son utilizados para realizar procesamientos y crear informes analíticos para la toma de decisiones de las organizaciones.
Un data warehouse cuenta con tres capas generales que, aunque no son obligatorias, sí son frecuentemente utilizadas, dependiendo de la arquitectura:
Estas capas, a menudo presentan una compleja lógica interna de negocios y de transformación y, algunas veces, no son fácilmente distinguibles como bloques arquitectónicos separados. Gracias a los desarrollos recientes se han logrado optimizaciones considerables en cada una de estos aspectos.
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Hoy en día, los almacenes de datos ya no sólo se nutren de información generada por los sistemas internos. Nuevos formatos, fuentes de datos alternativas y distintos tipos de información dotan de complejidad a una estructura esencial en el proceso de generación de conocimiento.
Entre los elementos que componen el almacén de datos se encuentran los siguientes:
Servicios de acceso a datos: a diferencia de los almacenes de información tradicionales, en los actuales es preciso disponer de capacidades de servicios de acceso a los datos ampliadas. Sólo de esta forma es posible garantizar el acceso a fuentes NoSQL, la conmutación flexible entre métodos de acceso a datos, la transformación de datos no estructurados o la adaptación a fuentes en la nube. Éste último punto de acceso cuenta con las ventajas de ser rápido, confiable y seguro, cualidades que cobran mayor relevancia a raíz del impulso para aumentar la agilidad general y de la necesidad de mejorar el control de costes, para potenciar la capacidad de innovación empresarial.
Más del 60% de todos los datos corporativos se almacenan en la nube. Fuente: Statista |
Estas diferentes tecnologías deben ser gestionadas y supervisadas por el almacén de datos lógico y es importante que las soluciones de data warehouse ofrezcan un alto grado de flexibilidad en esta área.
Se espera que para el año 2025 el segmento de datos no estructurados, que domina actualmente el mercado de datos, mantenga su dominio con más del 80% de participación. Fuente: Venture Beat |
El almacén de datos diversificado de hoy en día tiene que estar preparado para poder cubrir las necesidades usuarias, ya se trate de demandas relacionadas con información on premise, de big data o del cloud.
¿Esta tu empresa preparada para aprovechar el potencial del activo más importante, los datos?